Síndrome femoropatelar o síndrome del dolor anterior de la rodilla

Llamamos “síndrome” a un conjunto de síntomas y signos que cuando se presentan juntos son característicos de un cuadro patológico. En muchos casos no conocemos la causa de estos síntomas y estos pueden variar de una persona a otra.

El síndrome femoropatelar o síndrome del dolor anterior de la rodilla se suele producir por un desequilibrio entre la musculatura medial y lateral de la pierna. El control de la posición de la rótula, hacia medial o lateral, se lo debemos en gran medida al vasto externo y al vasto interno. Debido a la diferencia en el tamaño de un músculo y otro, suele ganar el vasto externo lateralizando la rótula y aumentando la fricción contra el cóndilo lateral del fémur. Es por esto que se le conoce también como condromalacia o condropatía rotuliana, ya que el resultado de esa fricción es un desgaste excesivo del cartílago sinovial, que es la estructura que recubre el hueso haciendo que la rótula deslice suavemente y sin dolor.

Esta lesión además de ser muy habitual y limitante tiene una alta tendencia a la cronicidad. Es una patología en la que es común pensar que no existe una solución definitiva, y por ello se utilizan medidas antiálgicas como antiinflamatorios para los síntomas agudos y reposo. Este cese de la actividad suele ser temporal en un principio, pero acaba por ser definitivo, ya que cada vez se retoma la actividad suele volver el dolor.

Al contrario de lo que se podría pensar esta lesión no suele remitir con el reposo. Lo único que solemos conseguir con la inactividad es la atrofia de la musculatura medial del muslo y el acortamiento de la externa, disminuyendo los síntomas agudos, pero subyacentemente aumentando los factores desencadenantes.

Esta lesión se puede presentar de forma aguda como inflamación, enrojecimiento, impotencia funcional, rigidez y dolor intenso que remite en unos días con descanso. Aunque lo más habitual es que se presente de forma crónica, es decir, con pequeñas apariciones de los síntomas anteriormente descritos que se van volviendo más habituales e intensos. Incluso la fase aguda suele provenir de una establecida fase crónica a la que sumamos un sobreesfuerzo que la desencadena.

Entonces, ¿hay solución? ¿Si me toca estoy perdido? La respuesta es: no.

La solución más eficaz actualmente es el tratamiento fisioterapéutico. Como toda patología, cuanto antes se diagnostique el problema, más fácil y rápido será su abordaje. En tus manos está el decidir si esa molestia, rigidez o ligera sensación de quemazón que aparece a veces en tu rodilla, es solo eso o si debieras acudir a un profesional y ver qué ocurre.

Desde la perspectiva de la fisioterapia se abordaría a través de diferentes fases. El diagnóstico, realizado a través de la historia clínica y pruebas ortopédicas, nos permite hacernos una hipótesis de que puede estar ocurriendo. El tratamiento de prueba, que se puede realizar relativamente rápido, para ver si los síntomas se atenúan confirmando así el diagnostico anterior. El tratamiento indicado, es el tratamiento de prueba, pero en la dosis, número de sesiones y tiempo, que requiera el paciente y, finalmente, el mantenimiento que suele constar de ejercicios o actividades que el paciente puede realizar en su hogar.

En el caso del síndrome femoropatelar comprobaríamos que no hay ninguna estructura ligamentaria o meniscal afectada, tras lo cual, valoraríamos la tensión muscular medial y lateral confirmando el acortamiento de la lateral y la atrofia/inactivación de la medial. A través del uso de estiramientos, masaje, diatermia y fibrolisis diacutánea podremos reducir esa excesiva tensión lateral y a través de ejercicios específicos de la musculatura medial potenciarla y permitir a la rotula estabilizarse, que no friccione excesivamente y así, finalmente, pueda sanar por si misma.

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